Asaid Castro/ACG – Morelia, Michoacán

Frente a la estación de Protección Civil y Bomberos Municipales, a un costado del Estadio Morelos, se encuentra la Fuente del Bombero. Este rincón alberga un par de bancas de hierro forjado que, a simple vista, parecen iguales a las que adornan distintas zonas del Centro Histórico, pero que esconden una peculiaridad muy difícil de encontrar en otra parte de la ciudad.

A diferencia del grueso del mobiliario urbano de Morelia, que está pintado exclusivamente del tradicional color verde monocromático, estas dos piezas rompen la regla. De acuerdo con lo que se puede observar en las plazas locales, alguien se tomó el detalle de darle vida a los relieves del metal, lo que las convierte en una de las mayores rarezas policromadas (a color) de la capital michoacana.

El diseño detallado revela un trabajo artesanal minucioso: en el centro del respaldo destacan dos golondrinas pintadas, rodeadas por flores y hojas que resaltan entre la estructura. Además, en cada una de las orillas, las clásicas caras de dragón que muerden los descansabrazos fueron delineadas con colores que rompen por completo con la sobriedad del hierro.

Estas bancas no solo sirven como descanso para los transeúntes o para quien quiere disfrutar de la fuente. Se han convertido en una auténtica curiosidad urbana de la periferia, demostrando que los detalles originales de la ciudad a veces se encuentran lejos del primer cuadro.