El doctor Oriel Gómez Mendoza, investigador de la UMSNH, analiza las claves del éxito de La Voz de Michoacán a 78 años de su fundación este 19 de junio.

La verdadera trascendencia de La Voz de Michoacán radica en la permanencia que desafía el paso del tiempo. Mientras que innumerables publicaciones nacieron y murieron de manera efímera en la entidad —concebidas solo para apuntalar una campaña política pasajera o defender intereses particulares—, La Voz apostó por una fórmula más noble y duradera: la pluralidad, afirmó el investigador de la Facultad de Historia, el doctor Oriel Gómez Mendoza, destacando que al abrir sus columnas a diversas corrientes del pensamiento y mantener un compromiso inquebrantable con la comunidad el diario logró tejer un lazo de confianza indestructible con su audiencia.

Al celebrar los 78 años de fundación de “La Voz del pueblo hecha periódico”, el investigador nicolaita dijo que las páginas del diario han acompañado a generaciones de michoacanos que han repasado sus páginas mientras iniciaban su día, en otros tiempos con taza de café en la mano, sentados en sus ya legendarios portales michoacanos. “La Voz de Michoacán ha sido elemento fundamental de la memoria, de hecho, guarda el acervo hemerográfico más importante de Michoacán, y en el se puede buscar y encontrar una buena parte del trayecto a propósito del Michoacán moderno”.

El doctor Oriel Gómez recordó que la travesía inició un sábado 19 de junio de 1948, cuando su director fundador José Tocavén Lavín materializó la idea de que el pueblo necesitaba un órgano de expresión, es decir, un instrumento para generar una voz, de ahí su nombre. Es de hecho, la publicación periódica más importante de esta región y ha sabido transitar por ese delicado cable del impreso hacia el soporte digital.

“Esa capacidad y resiliencia fue notoria cuando en sus inicios se publicaba de manera semanal y hacia el año de 1953, gracias a su crecimiento de lectores y su impacto social, se convirtió realmente en un diario, con una estructura profesional de mayor envergadura en el diseño, contenidos, periodistas, fotógrafos y un equipo de distribución que permitía, como se apuntó, que fuera parte a temprana hora del inicio de una cotidianidad que ha perdurado muchos años”.

“La Voz de Michoacán comprendió tempranamente que, para consolidarse como el gran espejo de su sociedad, debía respaldarse en el rigor analítico y ético. Por ello, se convirtió en una de las casas editoriales pioneras en la región en priorizar la integración de egresados de las licenciaturas en Ciencias de la Comunicación para conformar su cuerpo de reporteros. Aquella savia nueva, combinada con la experiencia de la vieja guardia, inyectó un dinamismo que elevó de manera definitiva los estándares del periodismo regional”, resaltó Gómez.